lunes, 12 de diciembre de 2011

Capitulo 2

El avión aterrizo, asique me baje y me fui a cojer mis maletas.
Anduve un corto camino hasta la entrada y lo vi, era el, mi hermano, estaba esperando junto a un coche negro.
-Sarah! me miro sonriente
-Leem!! grite emocionada, deje caer mis maletas y me lance a sus brazos.
-Hola pequeña, te he echado de menos
-Yo también te he echado de menos, estaba deseando venir, le mire sonriente.
-Madre mía Sarah como has crecido, me miro perplejo.
-Si lo se, es lo que tiene hacerse mayor, reí.
-Por cierto tu regalo de cumpleaños te esta esperando en casa, me sonrió.
-Oh Leem ¿que es? Dímelo!, pedí
-No, lo veras cuando lleguemos, alzo una ceja
-Oh! por favor no seas malo dímelo, suplique
-No me vas a ganar pequeña, sonrió y me guiño un ojo.
-Esta bien, tu ganas, reí dandome por vencida.
Cogí mis maletas y las metí en el maletero del coche, me subí y nos pusimos en marcha.
-Leem.. por cierto, mama dice que te quiere, le mire y le sonreí.
El me miro y esbozo una pequeña sonrisa, no hizo falta que me contestara, sabia perfectamente lo que pensaba.
Después de 1 hora de viaje al fin llegamos a la casa, era tal y como la recordaba, una casa blanca de 2 pisos y con un amplio jardín.
Me baje del coche, iba a cojer mis maletas pero Leem se me había adelantado. Me hizo un gesto para que entrara, le hice caso y cruce el jardín hasta la puerta.
Nada mas entrar sentí esa sensación de estar al fin en casa, un olor rozo mi nariz, era agradable, olia a vainilla.
Me dirigí al salón, era bastante amplio con un sofá blanco y una mesa grande de madera a juego con el reto de los muebles, me senté en el sofá apoyando la cabeza hacia atrás, estaba cansada, había sido un viaje largo teniendo en cuenta que yo vivía en ASTURIAS, y había tenido que ir a MADRID a cojer el avión.
Leem entro con mis maletas y las dejo al lado de la escalera, me levante y volví a abrazarlo; realmente quería a mi hermano.
Sentí como me rodeaba con sus brazos y me susurro al oído -Te quiero pequeña!
Eso me hizo mirarle a los ojos y con una dulce sonrisa le conteste, -yo también te quiero.
Al cabo de unos instante se separo de mi y me dijo, -Bueno venga subamos tus maletas a la que sera tu habitación.
-Esta bien, cogí una de las maletas y subimos al piso de arriba.




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